Educar a las familias: El nuevo papel que jugamos las educadoras de párvulos

Por María Jesús Viviani

Si pensamos en educación parvularia, generalmente nos referimos a la educación de niños y niñas menores de 6 años, sin embargo, los jardines infantiles y las escuelas deben cumplir progresivamente un rol más amplio, de apoyo y educación a las familias, que antes no era tan evidente. ¿Qué significa este nuevo rol y qué desafíos conlleva?

El bienestar de los niños y niñas, sus aprendizajes y desarrollo integral, dependen en gran parte de la coherencia que exista entre lo que viven en el jardín infantil y lo que sucede en sus casas. Por ejemplo, cuando hablamos de vida saludable y alimentación nutritiva, poco sacamos con trabajar el tema intensamente en el jardín, conocer y cultivar alimentos saludables e incorporar hábitos de ejercicio, si en la casa existe una cultura sedentaria y se consumen alimentos altos en azúcares y grasas constantemente.

Los jardines infantiles y las escuelas tienen un rol muy importante en apoyar a las familias en temas relacionados con la crianza de los niños y niñas. En general, las familias confían en las profesionales para el cuidado y educación de sus hijos/as, lo que debe ser aprovechado por las educadoras y los equipos educativos en beneficio de los niños y niñas.

¿Qué tipo de apoyo necesitan las familias?

Muchas familias cuyos hijos asisten al jardín no comprenden necesariamente el rol de la educación parvularia. Lamentablemente en nuestra sociedad la valorización de esta etapa educativa no es ampliamente reconocida y es nuestra labor como educadoras transmitir la importancia que tiene para los niños y niñas asistir al jardín; dar a entender que no se trata solo de un juego o un lugar de cuidado, sino de un momento para aprender las bases sociales, cognitivas y emocionales de lo que vendrá más adelante.

Además, los padres requieren apoyo en situaciones puntuales que ocurren a los niños/as en esta etapa, como el control de esfínteres, el manejo de pataletas, las rutinas de sueño y alimentación, la salud general de los niños y niñas.

Finalmente, es importante comunicar a las familias lo que se trabaja en el jardín y las maneras de hacerlo. Que sepan que el juego es la forma que los niños/as aprenden, que conozcan los temas que se están abordando y de qué manera pueden ellas ayudar a sus hijos/as en los aprendizajes.

¿Cómo podemos entregar este apoyo?

No existe una sola “mejor” manera de entregar apoyo educativo a las familias en educación parvularia, sin embargo, algunos principios pueden orientarnos a la hora de cumplir este rol:

Intentar enfrentar la situación sin juzgar de antemano a las familias. Si bien conocemos a las familias mejor de lo que ellas creen, hay muchas cosas que ellas viven y que no sabemos. Es importante abrirnos al diálogo, preguntar, escuchar activamente y conversar antes de juzgar y tomar una actitud negativa

Entender que ser padres es un trabajo complejo y que no todos tenemos la oportunidad de aprender a hacerlo. A veces hasta las cosas más simples sobre los estilos de crianza y el respeto a los niños y niñas pueden ser una información muy importante para las familias.

Las decisiones que se tomen deben ser compartidas y los compromisos deben venir de ambas partes, no solo de un lado exigiendo al otro hacer ciertas cosas: “Ok, yo me encargo de esto, pero tú tienes entonces esta otra responsabilidad”. Un acuerdo escrito puede ser de mucha ayuda.

Es importante contar con redes de apoyo para derivar a las familias que lo requieran. Aunque a veces lo parecemos, las educadoras no somos superhéroes y no podemos resolverlo todo. A veces, conectar a una familia con otra que esté pasando por una situación similar puede ser todo lo que se necesita.

Aprovechar muy bien las oportunidades que existen para conocer y comunicarnos con las familias, o generar espacios de encuentro acogedores para reunirse. Puede ser una invitación a la sala o una conversación informal en la oficina. Un gesto pequeño como una sonrisa, ofrecer un té… puede marcar la diferencia.

Cuando las familias sí participan en la educación de sus hijos/as, están presentes y colaboran con nosotras, es hora de agradecer y reconocer ese compromiso. Una pequeña nota (escrita por los niños, por ejemplo), un “gracias por venir” o un regalito como el de la foto, puede hacer que ese vínculo se mantenga en el tiempo.

No hay nada mejor para los niños y niñas que dos o más adultos trabajando juntos para entregar la mejor educación y crianza, o para resolver problemas que surgen en el camino. A pesar de ser una tarea larga y difícil, vale la pena de todas maneras.

Fuentes:

Kidsmatter – Australia https://www.kidsmatter.edu.au/early-childhood/professional-learning/working-with-parents-and-carers

Imágenes:

https://eclkc.ohs.acf.hhs.gov/how-apply

https://www.parentingforbrain.com/deal-toddler-temper-tantrums/

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