El problema de la escolarización: Un desafío compartido entre la Educación Básica y la Educación Parvularia

Por María Jesús Viviani

Transición en educación parvularia se define como un proceso de cambio que niños y niñas experimentan al pasar desde una etapa o nivel a otro (Fabian, 2007).  Hoy nos referiremos principalmente al paso desde la Educación Parvularia a Educación Básica, tema que ha sido abordado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en el documento Starting Strong V , publicado online el mes pasado.

El objetivo de este documento fue recopilar  estrategias de distintos países para lograr transiciones efectivas, además de dar a conocer políticas exitosas que apoyan la continuidad en los aprendizajes y bienestar de niños y niñas cuando comienzan la educación básica o primaria. Aquí resumiremos algunas de las principales conclusiones, incluyendo los desafíos que nos esperan en este tema.

El documento comienza mencionando que la transición de Educación Parvularia a Educación Básica constituye un gran paso para los niños y niñas. Reconoce que un ambiente de apoyo y libre de stress  será la clave para asegurar el desarrollo del máximo potencial en los niños, tanto académica como socialmente. Este tipo de ambiente se generará siempre que exista colaboración entre los docentes y un currículo (de Ed. Básica y Ed. Parvularia) que esté debidamente alineado en sus objetivos y estrategias.

Sin embargo, la investigación en este tema generalmente concluye que las transiciones no ocurren de manera apropiada, es decir, en vez de ser un proceso tranquilo y sin stress, se genera una escolarización de los ambientes de educación parvularia, que se convierte en un problema para algunos niños y perjudica el proceso de transición. La escolarización se refiere a que los jardines infantiles y sobre todo las escuelas (niveles de pre-kínder y kínder), adoptan prácticas que son normalmente más relacionadas con la Educación Básica, que no se ajustan a la manera en que los niños y niñas aprenden y se desarrollan. Por ejemplo, hay menos adultos a cargo de grandes grupos, los niños pasan más tiempo en la escuela, la forma de enseñar es mucho más dirigida por la educadora y se da mucho más enfasis a los temas académicos (escritura, lectura y matemáticas) que a los momentos de juego y desarrollo de la creatividad.

Es por esta razón, que la OCDE sugiere lo que tantas veces las educadoras hemos demandado: Que el foco de las políticas y las prácticas sea en hacer que la Educación Básica esté preparada para recibir a los niños de Educación Parvularia y no al revés. Esto implica que la responsabilidad sea distribuída, ya que no es solo la Educación Parvularia la que debe adaptarse a la escuela básica, sino que deben tomarse decisiones y acciones coherentes y compartidas. Esto requiere que existan condiciones que permitan a los profesores colaborar entre sí, espacios físicos más integrados, igualdad de condiciones de trabajo de los docentes de ambos niveles y más flexibilidad a nivel curricular.

Una buena transición incluye muchas actividades (antes y después de cambiar de nivel), que involucran a las familias y a los niños. Por ejemplo:

  • Que niños y niñas pasen tiempo en sus futuras salas de clases.
  • Que las familias conozcan los espacios donde los niños se van a desenvolver.
  • Que exista algún tipo de orientación hacia los padres sobre el tema.
  • Que las profesoras de Educación Básica visiten a los niños en sus casas antes de que entren a clases.
  • Que exista una idea en común entre las educadoras y las profesoras de primer ciclo básico acerca de cómo aprenden los niños. Como consecuencia de esto, que exista una coherencia entre las prácticas pedagógicas incluyendo más juego y menos lápiz y papel en Educación Básica.
  • Que exista intercambio de información entre los docentes de ambos niveles, por ejemplo entrega de portafolios e informes.

Lamentablemente, el documento concluye que muchas de estas condiciones no se cumplen a nivel internacional, dejando un gran número de desafíos pendientes y necesarios de abordar YA. Por ejemplo:

  1. La discrepancia de opiniones y visiones sobre la educación que existe entre docentes de Ed. Parvularia y Ed. Básica. Se sabe que en general estos docentes no hablan el mismo lenguaje y no conocen sus prácticas pedagógicas. Si bien las educadoras de párvulos estudian el tema durante su carrera y conocen algunas estrategias para apoyar este proceso, los docentes de educación básica no lo incluyen en las mallas de sus carreras y no lo consideran un tema relavante.
  2. La poca consideración de las perspectivas de los mismos niños y niñas sobre sus procesos de transición, ya que no existen oportunidades para que ellos se expresen sobre el tema, y sus demandas no son tomadas en cuenta.
  3. Los padres y las familias en general no están al tanto de la importancia del proceso de transición y no se involucran lo suficiente para apoyarlo.

Al parecer nos queda mucho por hacer en este tema, tanto a nivel gubernamental como a nivel de escuela. Al menos estos documentos que son tan relevantes para las decisiones políticas están hoy hablando de esto y haciendo sugerencias para mejorar los procesos de transición.

¿Cuáles son sus experiencias respecto a este tema? ¿Creen que  la escolarización está perjudicando la transición a Educación Básica? ¿Cómo creen que se podría cambiar este escenario?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s