Apoyo a niños y niñas en situaciones de emergencia

A raiz de los últimos acontecimientos ocurridos en Chile; es decir, la serie de incendios forestales con focos en la zona central y sur, muchas personas resultaros afectadas, perdiendo sus casas y pertenencias, y viviendo situaciones complejas dentro de la comunidad.

Es por esto que hemos decidido dedicar este video a entregar algunos consejos a quienes deben trabajar con las familias afectadas, y sobre todos con los niños y ninas que vuelven a sus establecimientos educativos, buscando recuperar poco a poco su rutina normal.

En primer lugar, veremos algunas definiciones que ayudan a entender mejor la situación:

Emergencia: Evento con efectos adversos que afectan a una comunidad determinada, sin embargo, no exceden su propia capacidad de respuesta.

Desastre: La fuerza de la amenaza, sumada a alta vulnerabilidad, es tal, que excede la capacidad de respuesta de una comunidad determinada, alterando intensamente personas, comunidades, bienes, ambientes y servicios.

Catástrofe: Grandes desastres que afectan de tal modo a la población que los países se ven obligados a recurrir a la ayuda internacional.

Cuando alguna de estas tres situaciones ocurre, es posible que las personas involucradas se vean enfrentadas a una crisis.

Crisis: “un estado de desorganización producido por el impacto de una situación que altera la vida y que sobrepasa la capacidad habitual de las personas para enfrentar problemas”

La crisis normalmente interrumpe y perturba el nivel de funcionamiento habitual en todos los ámbitos de la vida

Área cognitiva: Dificultad para pensar y concentrarse

Emocional: Irritabilidad, angustia, emociones intensas como llorar y gritar

Conductual: Conductas de evitación o apego excesivo a las personas protectoras, ▪ Juego compulsivo y repetitivo que representa parte de la experiencia de desastre

 Física: Dolores o malestares, trastornos de sueno

Relacional: cambio en la forma habitual de relacionarse

Es importante considerar que no todas las personas reaccionan de la misma manera. El tiempo que demoran las personas en retomar su normalidad también es variable. Sin embargo, es esperable que los síntomas emocionales más evidentes vayan disminuyendo y desapareciendo entre el mes y los tres meses de ocurrido el evento traumático.

El impacto que tenga una situación de este tipo en niños, niñas y adolescentes va a estar determinado por una serie de factores tales como:

  • Edad del niño o la niña
  • Recursos psicológicos con que cuente
  • Reacción que tengan los adultos más cercanos
  • Magnitud del evento y los efectos al que se haya visto expuesto/a tanto el niño o niña como sus cuidadores

Es importante saber que niños, niñas y adolescentes no sólo sí se dan cuenta de lo que sucede, sino que además les afecta su vida y necesitan explicaciones, apoyo y contención de parte de los adultos para elaborar adecuadamente lo acontecido.

Qué hacer:

  1. Mantener las rutinas normales. Esto ayudará a los niños a entender que están en un lugar seguro y que la vida continua.
  2. Entregar opciones a los niños. Dejarlos decidir sobre las actividades que quieren desarrollar en un momento determinado, entregándoles distintas alternativas. Esto permite devolver poco a poco a los niños el control que han perdido después de la situación traumática.
  3. Entregar un tiempo y espacio seguro para que el niño o nina hable sobre lo que le ha ocurrido. Escuchar lo que tiene para decir y responder a sus preguntas de manera simple y realista.
  4. Estar atentos a las situaciones del entorno que pueden desencadenar recuerdos de la experiencia traumática y anticipar la situación preparando soluciones. Por ejemplo, si nos damos cuenta que un niño ha desarrollado miedo a estar solo, designaremos a un compañero para que vayan juntos al baño.
  5. Advertir a los niños si tienes pensado hacer algo diferente a la rutina habitual, como apagar las luces o hacer un ruido fuerte.
  6. Los niños pueden lidiar con la situación a través del juego y las interacciones con otros. Ellos reviven sus experiencias y de esta manera procesan lo ocurrido. Es importante entregar oportunidades para que esto ocurra.
  7. Realizar ejercicios de relajación con los niños. Pueden ser ejercicios de respiración e imaginería con una música suave. Aquí encontrarás un link a una página que describe varias técnicas de relajación para niños. http://www.lifeder.com/tecnicas-relajacion-para-ninos/
  8. Conversar con las familias de los niños y entregar apoyo también a ellos, especialmente con nuestros oídos para escuchar sus experiencias, con respeto y sin juzgar.
  9. Es muy importante respetar los tiempos de cada cual para el procesamiento del evento adverso. Muchas veces las personas con intensión de ayudar presionan con frases como “debes tratar de olvidar”, “es hora de secarse las lágrimas y mirar hacia delante”, etc.; exigencias que resultan negativas pues exigen tareas imposibles de realizar y transmiten falta de comprensión del otro y su vivencia.
  10. Cuidar nuestra propia salud y bienestar para poder responder apropiadamente a las necesidades de los niños en esta situación.

Fuentes:

  • UNICEF (2010) – Guía para apoyar intervenciones psicosociales en Emergencias y Desastres
  • National Child Traumatic Stress Network – NCTSN (2008) Child Trauma Toolkit for Educators
  • Greatergood.edu – How to help a traumatized child in the classroom.

 

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