La educadora salmón

salmon

Hace un tiempo en Irlanda se organizó una conferencia sobre Educación Infantil. Se llamaba algo así como “la gran reunión” (The global gathering). El logo de la conferencia tenía la imagen de un salmón saltando y sonriendo. En la pagina web del evento había una sección que explicaba el por qué del salmón. Decía que, inspirados en la mitología celta y en cuentos de tradicion oral, habían tomado la historia del “salmón del conocimiento” como símbolo del campo de la educación infantil. 

Esta historia cuenta basicamente la vida de un salmón de río común, quien, siendo joven, nada hacia el océano donde vivirá por algun tiempo. Allí en el océano se transforma, adaptándose a la vida de agua salada, creciendo y desarrollándose gracias a las experiencias marinas. Luego de unos años el salmón maduro – guiado por su instinto-  vuelve hacia el río. Nada contra la corriente y se enfrenta con muchos desafíos hasta llegar al lugar donde nació, para reproducirse, generar nueva vida y luego morir.

Los organizadores de la conferencia consideraron que la historia de vida del salmón tiene muchos aspectos en común con la comunidad de educación infantil: educadores, asistentes, investigadores, administrativos. Ellos argumentan que los instintos, las motivaciones y el compromiso del salmón son comparable a quienes, apasionados por la educacion de los niños, decidimos establecer conexiones, compartir ideas, desarrollar nuevas rutas y crear juntos nuevo conocimiento. Los caminos de estas personas chocan con las desconocidas aguas de las políticas y las teorías que muchas veces son peligrosas y crueles. Requiere de nosotros adaptación a los cambios. A pesar de todo, guiados por nuestra pasión e intereses, nos esforzamos por buscar nuevas formas de entender, mientras nadamos río arriba contra las corrientes dominantes de conocimiento. Como el salmón, la comunidad de educación infantil demuestra siempre tenacidad y deseo, guiada por nuestras raíces filosóficas comunes que nos llevan a seguir en la búsqueda.

Si bien me parece un tanto exagerada, creo que esta comparación  no deja de tener razón. Al menos como educadora y ahora como nueva investigadora, muchas veces me siento nadando contra la corriente y luchando contra verdades establecidas que siguen imponiendo su presencia sin ser cuestionadas ni desafiadas.

  ¿Creen ustedes que es acertada esta comparación?

smalllogo

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